El Botín de los 100 Años
Había una vez, en un lejano océano, dos hermanos piratas: Barbaján y Barbecue. Unidos por la sangre y la aventura, navegaron juntos por años en busca de los misterios del mar.
La leyenda que más los obsesionaba era la del tesoro perdido de Jacky, la Cazadora de Tesoros, quien había escondido su botín más preciado hacía más de un siglo.
Se decía que ese tesoro, conocido como el Botín de los Cien Años, había sido alimentado por los restos de quienes morían al buscarlo. Un tesoro tan real como letal.
Un día, los hermanos encontraron una pista que los trajo hasta esta isla remota. En su travesía, enfrentaron tormentas, sirenas, bestias marinas y peligros indescriptibles. Sin embargo, el mayor desafío fue el encuentro con el temido Kraken.
Barbecue, el mayor, decidió quedarse a luchar contra la criatura para darle tiempo a su hermano de seguir su búsqueda, ya estaban demasiado cerca no podían fallar.
Barbaján, el menor, herido y con el corazón roto, juró encontrar el tesoro y esperar a que llegara su hermano a su encuentro.
En el difícil camino, conoció a Tilín, un loro sabio del Santuario de los Loros, donde Barbaján encontró refugio. Pasó el tiempo, y aunque la heridas de Barbaján sanaron por fuera, su alma siguió rota por la ausencia de Barbecue.
Antes de morir, le hizo a Tilín una petición: "Encuentra a mi hermano... o a ese aventurero de buen corazón que merezca este tesoro".